Recuerdo que a los 8 años hice mi primer maqueta de una casa. Empezó como una simple caja de zapatos en la cual puse las áreas de una casa, como el comedor, las recamaras, sala, escaleras (Siempre me encantó hacer las escaleras, eran mi parte favorita de toda la maqueta) hice los mueblecitos y todas esas madres que lleva una maqueta. Después, A los 9 años hice otra, ahora utilice papel cascarón y un cutter (el cuál no sabia qué era en ese entonces, yo creía que era un mini-cuchillo) con el cual corté las ventanas, puertas y me enfoque en hacer un cuarto para un bebé (porque mis dos de mis juguetes se habían casado e iban a tener un hijo). Quedo bonita, y utilicé los techos que me caracterizaron durante los primeros 2 semestres en Arquitectura (Sí, esos techos de 20mil aguas). Hacia esas maquetas con la intención de jugar con ellas, para darles un hogar a mi juguetes, era divertido. y cuando mis tíos y demás familiares venían a mi casa y las veían, se emocionaban más que yo.
Siempre buscaba la excusa para que mis padres me dieran dinero y construir otra maqueta. Cada año hacia una maqueta nueva, una casa nueva, una torre de vigilancia, un castillo, lo que se me diera la gana. Y, a la hora de elegir una carrera, no tuve que pensar mucho, fue algo que supe desde siempre. Fue algo que tuve claro desde que tome por primera vez esa caja de zapatos. ARQUITECTURA. Se podría decir que la carrera me eligió a mí.
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