domingo, 17 de febrero de 2013

Animal.


Soy un animal al que le gusta tu compañía. Que sólo sabe estar contigo porque tu eres la única que lo alimenta. El cuál está agradecido porque tú fuiste La primera que lo alimentó. La única persona  que hará eso por ese animal. Soy un animal al cuál domesticaste para no pudrirte en la soledad. Al que necesitas únicamente para alagarte, enaltecerte y hacerte sentir superior a los demás animales como yo.
Un animal que se quedó contigo por una simple muestra de cariño. Ese Cariño que se le da a los perros callejeros. Un Cariño por compasión, por lástima. Nadie más me dará un cariño como el tuyo, nadie más me querrá como tu me quieres, eso me dices, y yo te creo. 
Puedo ser un quetzal, un fénix, un águila, cualquier clase de animal, pero jamás me dejarás crecer. Soy superior a ti, pero nunca me dejarás volar, no alcanzaré el cielo ni las ramas del Laurel mientras mi maldito amor por ti me mantenga encerrado en esta jaula. 
Soy un animal al cuál  le gusta el dolor y tus desprecios, ya que no conoce algo mejor. No conoce a alguien mejor. Al cuál le gusta restregarse en tu cruda piel.  El cuál no conoce nada fuera de los pasillos vacíos de la casa. El que mira por la ventana los cerezos crecer. Al cuál exprimirás hasta sacar la última gota de sangre, y, así, muerto el estúpido animal, tú conseguirás uno nuevo. Mientras mis inservibles huesos se convierten en polvo y olvido dentro de la que fue mi jaula.

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